Oración de Año Nuevo

Oración de Año Nuevo

Señor,
te suplicamos
no cambies el año con tanta frecuencia.

Eso de volverse más viejo
mientras el mundo sigue en lo de siempre
vuelve loco a cualquiera.

Cambia el mundo, Señor,
no cambies el año.

Ya deberías saberlo
después de tantos siglos de experiencia:
cambiar el año no es cambiar las cosas.

Por ejemplo, Señor,
te suplicamos
que cambies las estatuas de los asesinos
por monumentos en memoria de las víctimas.

Y si te queda tiempo,
Señor,
si no es mucha molestia
te rogamos:
convierte a las naciones invasoras
en naciones amigas
y a las naciones invadidas
en naciones libres y amigas.

Haz a la justicia
más veloz que la tortuga,
dale un cerebro al señor procurador,
haz de los presidentes narcotraficantes
expresidentes exnarcotraficantes,
haz que los masacradores
comprendan la enormidad de sus masacres
y ayúdanos a organizar este planeta
con todos y para el bien de todos.

Pero, por lo que más quieras, Señor,
no nos cambies el año cada año.

Amén.

Carlos Vidales
Estocolmo, 2010-01-05


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Aire

Metrópolis

Fotograma de la película "Metrópolis" (Fritz Lang)

Señor hermano aire, mi padre lo decía
hace ya mucho tiempo:
te han llenado de casas,
te acribillaron de troneras
te fragmentaron en cubos, habitáculos,
celdas, cuartuchos miserables,
oficinas y cárceles.

Y nos encerramos todos
a desconfiar los unos de los otros.

Lo que quedó de tí
lo llenamos de humo,
lo atiborramos de progreso,
lo erizamos de chimeneas.

Señor hermano aire
amado y transparente
abandona tu bíblica paciencia:
convoca tus ejércitos, huracanes, ciclones
tormentas, vendavales
y con la sagrada escoba de tu cólera
ven a barrer el mundo,
acaba con esta orgía,
envíanos de regreso a la inocencia.

Carlos Vidales
Estocolmo 2009-12-27


Destierro

Retirantes, Cándido Portinari

Retirantes, óleo de Cándido Portinari

Solo andarás en medio de las muchedumbres,
ellas serán en tu paisaje
mudas arenas de las dunas,
olas ciegas de un mar petrificado.

Transparente serás por voluntad ajena.

¿Quién mirará tu rostro?
¿Quién hablará contigo?
¿Quién, a tu paso, detendrá su paso?

Errante, sin raíces,
odiarás tu pasado
y tu presente.

Tu futuro ya fue:
indeciso tejido de sombras y de dudas.

A mitad de la noche soñarás con el día.

Y en el radiante mediodía
el sol, que reverbera,
pondrá a temblar el aire, el mundo,
el incierto horizonte
detrás de tu espejismo.

Carlos Vidales
Estocolmo, 2010-07-05