Exilio
Enero 12, 2010 por Carlos VidalesDécima de Buen Amor
Enero 10, 2010 por Carlos VidalesEl Arcipreste de Hita
disfrutaba con humor
el goce del buen amor
en cama grande o chiquita;
así el poeta acredita
la inspiración verdadera
cuya pródiga cantera
es camastro estremecido
por el delirio encendido
de una yunta placentera.
Carlos Vidales
Estocolmo, 2010-01-09
Nota bene: Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, nació probablemente hacia 1283 y escribió su obra durante la primera mitad del siglo XIV. Murió hacia 1350. Encarcelado por el Arzobispo de Toledo, don Gil de Albornoz, a causa de la controversia sobre el celibato eclesiástico obligatorio que entonces se intentaba imponer, escribió en la prisión el “Libro de Buen Amor”, en cuyas páginas se defiende el derecho de los clérigos a la convivencia amorosa “con hembra placentera”. Su doctrina humanista sobre la función saludable del amor y del acto sexual procede sin duda del “Manual de Salud” (Tacuinum Sanitatis), manuscrito ilustrado del siglo XI, escrito por el médico árabe Ibn Butlan de Bagdad (Abulkassem de Baldac). Diversas copias de este manuscrito circularon profusamente entre la gente letrada de Europa durante varios siglos, hasta que a mediados del siglo XVI se hicieron sus primeras publicaciones en imprenta. En el Tacuinum Sanitatis consta la necesidad saludable de realizar el coito con alguna regularidad y, además de los consejos de salud y precaución pertinentes, se acompaña el texto con la ilustración correspondiente, a todo color, según la figura anexa que he reproducido de mi biblioteca (Tacuinum Sanitatis, copia de Paris, folio 100v). Si alguno de mis lectores se siente escandalizado por mi décima, le ruego que se traslade mentalmente a la Edad Media para que pueda ver las cosas con la tolerancia de los clérigos de aquella época tan sabrosa. Vale.
El prudente Nostradamus
Enero 8, 2010 por Carlos VidalesHablaba como profeta:
los poderes condenaba
y sus lacras denunciaba
mediante clave secreta;
así el prudente poeta
si quiere llegar a viejo,
ha de seguir su consejo
dando noticias del día
en forma de profecía
para salvar el pellejo.
Carlos Vidales
Estocolmo, 2010-01-07
Señor hermano Heráclito
Diciembre 30, 2009 por Carlos VidalesSeñor hermano Heráclito,
he intentado verificar tu postulado:
no es posible, afirmas,
bañarse dos veces en el mismo río.
He hablado con el río,
he oído su rumorosa, fugitiva voz.
He aquí su mensaje:
no es posible
bañar dos veces al mismo filósofo.
El hermano Heráclito, es verdad,
no se bañaba con frecuencia:
una vez al mes, cuentan las olas
chismosas del mar.
¿Cómo podría yo reconocerlo,
si ahora mismo ya no soy sino agua ida?
¿Y a quién le importa,
si cada uno es ya un exilio de sí mismo?
Señor hermano Heráclito,
tu voz cambiante, eternamente nueva
se quedó congelada en la escritura
para poner en movimiento
huracanes de ideas adentro de mi cráneo.
Es de volverse loco.
Y en este mismo instante
llega a los telescopios
el resplandor de un choque de galaxias
ocurrido hace diez millones de años
y los astrónomos anuncian:
¡Dos galaxias acaban de chocar!
Señor hermano Heráclito
llévame al reino de tu fuego eterno,
dame la paz del Universo en movimiento
sin descanso
sin comienzo, sin fin, sin límtes, sin muerte.
Carlos Vidales
Estocolmo, 2009-12-30
Señora hermana muerte
Diciembre 28, 2009 por Carlos Vidales
La señora hermana Muerte
llora por los rincones
desolada.
La han dejado sin trabajo.
Si va a cumplir su cita con un cliente
le dicen: llegó tarde, señora,
a éste ya lo mataron.
Lejos están aquellos días inocentes
cuando la señora hermana Muerte
y nadie más
estaba autorizada a segar vidas.
Todos matan
por mayor y al menudeo
y a nadie le importa el libro de citas
de la señora hermana Muerte.
Nadie se libra, ni los enfermos.
Los virus y microbios
han firmado contrato con las grandes empresas
para matar a unos pocos
y vender falsas vacunas a millones:
“No es personal, amigo, son negocios”.
Señora hermana Muerte,
yo te prometo
luchar por tus derechos naturales
así tenga que morir en el empeño.
Carlos Vidales
Estocolmo, 2009-12-28
El mapa
Diciembre 4, 2008 por Carlos VidalesLa Estrella
Enero 6, 2008 por Carlos VidalesLa Estrella (crónica mínima)
Carlos Vidales
6 de enero de 2008, Día de Reyes
Su explosión fue tan grande, que todos los sistemas planetarios situados en un radio de 150 años luz desaparecieron consumidos por el fuego. Cientos de miles de civilizaciones fueron aniquiladas. Millones de especies inimaginables quedaron reducidas a partículas, polvo cósmico, gas incandescente. La luz enceguecedora de la explosión viajó –y viaja todavía– en todas direcciones, a través de los espacios siderales.
Varios millones de años más tarde, el lejano resplandor de la catástrofe llegó a un pequeño planeta poblado por seres inteligentes, los seres más inteligentes de toda la Creación, hechos a imagen y semejanza del Creador. Allí, en un país de pastores, tres astrólogos que decían ser reyes y magos, descrifraron el sentido de esta inmensa hecatombe: se trataba de la estrella que anunciaba la llegada de un niño destinado a ser torturado y crucificado para pagar las culpas de todos sus congéneres, y a la sombra de cuya imagen lacerada y dolorosa se habría de fundar la empresa más lucrativa de todos los tiempos, por los siglos de los siglos, amén.









